Como tragarse un mosquito
Hoy dejé de querer a alguien.
Iba en la bici, en el calor pegajoso de la siesta, tratando de purgar los hidratos cometidos, cuando lo sentí venir así, de golpe, sin aviso. Tuve que bajarme para no caer, y fue para darme cuenta que había salido de los límites de las avenidas, me estaba metiendo en plena ruta, y había dejado de querer a alguien. ¿Cómo se siente una en un momento así? No te lo recomiendo. Es una sensación asquerosa por lo leve y angustiante a la vez. Como ir manejando y tragarse un mosquito, y que su mínima existencia te quede estampada en la campanilla del alma, como evidencia irrefutable de que la vida no es a prueba de decepción.
Así que me quedé sentada abajo del primer árbol que encontré, con la bici descansando al lado, viendo pasar los camiones y rogando porque pasaran más que los que pasaban y que por Dios no se hiciera el silencio.
Nos volvimos a casa caminando, la bici y yo.
