Trabajos manuales
Qué raro ésto de estar encerrada en un arrabal al norte del cono sur, abriendo una ventana al infinito. Qué cosa que pica - y lindo - pispear cada tanto el númerito del contador de visitas y ver que se multiplica por más veces aún de las que yo entro a revisar. ¿Será así un viaje astral? ¿Estar en muchas partes y transpirar como una cerda en una sola?. Mmm. En fin, que a mí esto me gusta pero no me conforma; yo soy más de entrarle al cuerpo, que el contacto me indique si es o no para mí. Y como no puedo estar en todas partes (aunque acá más de uno piensa que sí, por eso dejan todo tirado, total detrás viene la mula de carga), por lo menos voy a tratar de que ustedes tengan en sus manos algo que venga de mí. Así que me puse en campaña y anduve de actividades prácticas todo el día. Tengo que agradecer a dos amigos, a los que ya les agradecí. Al que me pasó en limpio en la compu el desastre que le llevé dibujado en una servilleta, y al que me lo guardó en un cajón distante, al alcance de que todos lo puedan agarrar. Así que si tocan donde dice Regalos, van a poder llevarse una tontera, pero que para mí significa un poco más. Van a tener en la mano un pedacito de materia que de algún modo yo también tuve en las mías, y en ese instante la larga distancia que nos une se va a acortar un poco más. Eso sí, ténganle un poco de paciencia, a lo mejor tarda en aparecer. Espero que les guste, que les sirva, o que al menos les ponga una sonrisa, sobre todo si tuvieron un día de esos que mejor perder. Ah, una última recomendación: si lo imprimen a la mitad del tamaño que aparece en pantalla, la imagen va a salir mucho mejor, sin esos bordes dentados tan antipáticos que les dibuja la internet. En fin, que como decía mi mamá, no hay que caer a casa ajena con las manos vacías. Y vaya a saber en qué lugares estoy entrando o entraré.
