Un viento con aviso

En esta casa sólo falta un perro o un gato para que yo esté sola por completo. En mi habitación, el resplandor de pecera de la tele se desparrama sobre la eterna mole de ronquidos. En la pieza del nene, silencios sugestivos alternan con risas que se cortan de golpe. Yo estoy sentada en el sillón grande del living, acordándome no sé por qué del abanico de mi abuela. Hace ya un buen rato que apagué todas las luces, y mis ojos han ido dibujando en la negrura las formas cada vez más marcadas de los muebles. No sólo podría caminar de un lado a otro sin golpearme; podría bailar si quisiera, si tuviera alguna razón. El poco viento que se cuela por la ventana trae aviso de humedad. En algún lugar de la casa hay un paquete de cigarrillos. Yo lo sé, porque hace trece años lo escondí, aunque ahora no me acuerde dónde. Una noche de éstas lo encuentro, y no me ven más.

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Romualda, Jueves 01 de Abril 0 comentarios Más Negrura