Tuco y tico, abogados.
- Mirá, yo te voy a explicar cómo funciona - me alecciona mi amigo Tuco, abogado, mientras caminamos y no deja de saludar gente a diestra y siniestra- esto es como los estratos geológicos.
- Serán detritos, no estratos - corrige zumbón mi amigo Tico, abogado - por esta zona de la ciudad, podemos dar fe de que el hombre está compuesto por un 80 por ciento de meo.
Tuco y Tico son mis amigos abogados. Los bautizamos así porque si bien son cuervos de profesión, cierta liviandad de espíritu, así como un dilatado abuso del humor, los ubican más cerca de las urracas parlanchinas.
- Ja - Ja. - Acota mi amigo Tuco, abogado - Andá a hacerle guiones a La Niñera. En serio, Romu, prestá atención...
- Eso, eso, prestá atención, que está por disertar el licenciado - se mofa mi amigo Tico, abogado - Y aprovechá que la tarea docente la hace de onda, no te factura honorarios.
- Ja - ja ya está... - masculla mi amigo Tuco, abogado - Je - je. Eso: je - je. - y sigue, como si nada - La cosa es así: según la distancia de Tribunales, la clase de gente que saludás.
- Uh, empezó la hora de la humedad - se lamenta mi amigo Tico, abogado - Por eso acá lo tenemos al colega, que no da más de secante...
- En fin - exhala mi amigo Tuco, abogado - A la lluvia no se la puede parar, así que sigamos. Hagamos de cuenta que Tribunales es el centro de la tierra...
-¡Hagamos de cuenta! - gesticula ostentoso mi amigo Tico, abogado - ¡Che, avísenle al resto de la provincia que Tribunales no es el centro de la Tierra!
- No hagás caso, Romu - desestima mi amigo Tuco, abogado - Eso pasa por nacer en día sin santo patrono. Vos seguime y fijate cómo en la cuadra anterior a Tribunales (el núcleo de lava) todos los que me saludan son funcionarios o empleados que están rajados del palacio, o gestionando en la periferia
- A ver que anote: pe...ri...fe...ria. - se burla mi amigo Tico, abogado - Che, de a poco me voy haciendo el posgrado de oreja, yo, ¿eh?
- En la manzana misma de tribunales - prosigue impertérrito mi amigo Tuco, abogado - son todos aves negras que revolotean buscando víctimas o deshollando los que tuvieron la desgracia de caer por el lugar.
- Un aplauso para Prensa y Difusión del Colegio de Abogados - aplaude estentóreo mi amigo Tico, abogado - estamos chochos acá con la labor del amigo.
- En la cuadra que sigue a Tribunales, son todos ladrones de expedientes - sindica tajante mi amigo Tuco, abogado. - por eso saludan como pidiendo más ¿viste?
- Se dice gestores, auxiliares, personal de maestranza - enumera piadoso mi amigo Tico, abogado. - Nunca hay que ortivar la mano que te alimenta.
- En la cuadras que vienen después se amontonan procuradores, martilleros, escribanos y tantos afines tan lindos de esta bella profesión - desliza mi amigo Tuco, abogado - Y todos saludan, porque nunca se sabe.
- Eso tenés que anotarte en la agenda - contemporiza mi amigo Tico abogado - "No debo hablar gansadas de los demás, porque nunca se sabe".
- Y después vienen los civiles, que saludan con menos respeto que temor... - va terminando mi amigo Tuco, abogado - y a unas diez manzanas de distancia recién podés encontrarte saludando a un amigo.
- Difícil. - Le dedica mi amigo Tico, abogado, a su socio Tuco, mirándolo como para extremauncion.
- Che, y en ese pasaje - señalo una cortada sospechosa que da a los fondos del estudio de mis amigos Tuco y Tico, abogados - ¿quién saluda?
- Gatos - contestan al unísono mirando para otro lado. - Y no siempre.
Dicho lo cual suben la escalera rápido, no vaya a ser que los vean.
