Conversaciones a gas

Reeeeng

Sí, diga...

Cuántos le dejo doña Romualda...

A ver... vino el jueves, estamos a martes, el jueves me dejó cinco y todavía me quedan dos...

Están escabiando fino ¡eh!

¿Lo qué?

Y claro, ¡toman tres cuarto de seis pesos la botella y se olvidan de la clase trabajadora!

Oiga, ¿Le bajo un ternera y queso así deja de hablar de hambre?

¿Y qué toman, doña Romualda? ¿No sabe que el agua del caño le afloja todo? ¡Mire si de raje al baño se patina en el piso recién encerado!

...

Le subo seis, déle

Espere que saque cuentas...

¡Vamos, que el aumento es de luz y gas, no de soda, doña Romualda! ¡Déle, le subo seis así tiene para el eructo de protesta!

Neneeee... alcanzame el martillito de las milanesas que está bajo la almohada...

¡Si hace milangas le subo dos más, pero de esos bajativos!

¡Si no se calla y me deja hacer cálculos me paso al agua mineral, oiga!

¡Cruz diablo doña Romualda! ¡Ni me nombre a los del lobby ese, que yo soy gente de bien! Le subo siete

Me quedan dos, le digo, y con el consumo de esta casa...

Pero tenga en cuenta que estamos en medio de una fluctuación por la baja temperatura, ¿eh? ¡Mañana sale un solazo y la familia le hace un piquete en la heladera vacía!

Súbame dos.

¿Dos? ¿No será mucho? No le quiero afectar el plazo fijo...

No, no me suba nada. Ahí bajo yo a buscarlos. Espere que agarro la cartera pesada.

Bajé a la corrida y me encontré con los dos sifones más solitarios que ví en mi vida, vibrando sobre una banda sonora de camión en derrape. Qué lástima.

Romualda, Martes 15 de Junio 39 comentarios Más Bestiario