Sed de justicia
- Pero a ver, Licenciado, si usted se dejara de macanear, le prestaría un gran servicio a la patria - sacude la ceniza Tuco en un medio cráneo de cliente devenido en cenicero (y no quiero averiguar cómo) - De qué dolo eventual me habla, si el coso está rodeado de otros tres eventuales que se quedan papando moscas?
- Pero mi estimado - remueve el aire con las aspas el licenciado, uno bajito y de bigotes que ocupa menos espacio que la banqueta donde bufa el teléfono y ninguno de los presentes atiende. - Eventual, causal, transicional, meridional o caucásico, pero dolo hay, no me diga que no.
- Y, si te das semejante fierrazo en la cabeza, doler te va a doler seguro, cuatro horizontal - argumenta Tico desde atrás de una Joker. - Vos Romu, que sos lega en el tema, aventurá una opinión.
- Si escuché bien y me llamaste lela, el fierrazo del que hablás tiene destinatario escrito - busco en la cartera elementos contundentes y la pucha, no encuentro. - Además, no me mezclen en sus menesundas, es lo único que falta.
- Lega, como los ladrillitos, pero en fémina - se ataja Tuco, imaginándose que no encajé bien lo de ladrillito - Que no es del palo, bah. Es que el licenciado nos trajo un caso de lo más interesante, y ya que vos escribís, capaz que se te ocurre algo.
Los miro a los tres, uno por uno y con cuidado, valuando la posibilidad o no de relajo, porque necesito urgente descargarme con alguien y estoy a la pesca del resquicio. Pero tienen tanta cara de pavo que me parece que me voy a quedar con las ganas.
- El tema es así, mi estimada - se acomoda el licenciado, que cree que con lo estimada me ganó. Pobre. - Suponga usted una mesa redonda con cuatro jugadores alrededor, una noche cualquiera de esta avanzada invernal.
- Dale, Migré, yo que vos me inclinaba por la versión corta, vertical, siete - lo corta Tico, prevenido por años. - que la amiga no es de las de tolerancia flexible, y se brota antes que la flor del ceibo. ¡No! ¡que te comparé con una flor, Romita!
- Los juegos de azar están prohibidos en todo el territorio nacional, hasta donde yo me acuerdo - recojo la cartera, que finalmente no llegó a destino. - Así que no le veo el misterio.
- Es que están jugando a la ruleta rusa - señala el licenciado, y los ojitos se le iluminan detrás de esos culos de botella. - Y uno tiene la desgracia de que la bala se enamore de su sien.
- Balzac puro. - arroja Tuco volutas al aire con forma de expedientes perdidos. - Su destino está en las letras, licenciado, y el nuestro fundamentando ante su señoría, asi que abreviemos.
- ¡Que se joda por mal entretenido! - me siento y me exalto encima de una pila de cartas documento neutralizadas entre sí. - ¡Qué tiene que andar jugándose el sueldo a las patas de un revólver, con la mujer en la casa sin qué darle de comer a los hijos!
- No, no se adelante señorita - se adelanta el licenciado en el asiento - que bien jodido queda el pobre sin necesidad de adjetivarlo. El tema es lo que viene: en ese instante cae la policía y detiene a los otros tres.
- Se lo tienen merecido.
- Ay, Romita, Romita. Estamos hablando de leyes, no de justicia, piedra sagrada del altar - cuenta los cuadraditos de 24 horizontal Tico. Igual lo de piedra sagrada del altar me gustó. -El licenciado representa a la viuda, que inició demanda, te imaginarás.
- Y estamos viendo de dónde colgar el gancho ¿entendés? - dibuja Tuco en el aire escenarios a fuerza de humo y fumadores pasivos - Y en eso estábamos cuando entraste.
- Partícipes primarios nos jode la vida - percute el Licenciado - porque le repercute el sambenito al muerto.
- Lo único primario en el asunto es el 38 ese humeante que desde ahora llamaremos prueba A, vertical cuatro letras: arma - se mete en tema Tico sin salir del suyo - ¡Y encima tiene las huellas del occiso!
- Si la hacemos bien dejamos huellas en la jurisprudencia nativa - aventura Tuco hipnotizado por la brasa del cigarro - además de embolsar morlacos a lo bestia.
La alusión a la guita, cuándo no, enciende los ojos de tres de los cuatro presentes, al punto que la brasa del cigarro del párrafo anterior queda pareciendo una linterna a media pila.
- ¡Instigación al suicidio, poner fin uno a la vida propia, horizontal ocho letras - aventura Tico, parece que terminando el crucigrama! - ¡Vamos todavía que la justicia es nuestra!
- ¡Asociación ilícita, que está de moda! - se entusiasma el Licenciado, imaginando las cámaras de Telenoche.
- ¡Conspiración para cometer crímenes de azar, sin licencia de juego habilitada! - improvisa Tuco encendiendo otro cigarro con la punta del anterior.
Estoy por irme y dejarlos en fleno festín cuando Tico cierra la revista y me toma del brazo.
- Lo tuyo está hecho, Romita - me dice en tono confidente - pero una separación de bienes mejor acordarla de buena onda. Cuando lo tengas conversado te venís y en un ratito firmamos los papeles.
Le acaricio la cabeza, despeinándolo un poco, como le hago a la gente más querida.
Mientras el Licenciado sigue elucubrando laberintos judiciales. Tuco me guiña un ojo desde atrás del humo nuevo.
- Y te quedás a jorobar un rato con nosotros, que para eso está la vida.
- Y los amigos - rubrica el licenciado, cómplice, que parece que está cazando cómo viene.
