El sonido de la distancia
Pareciera que desde siempre estuve sola en esta casa. Pero esta noche estoy sola y tranquila. El nene se fue a pasar el fin de semana en la casa de un amigo, y la verdad es que mejor, porque esto ya no se aguantaba un día más.
He terminado de limpiar la cocina, de fregar la casa, de acomodar la ropa en los placares, y con eso parece que se acabó el día.
Me tiré en el sillón con el living a oscuras, puse un disco muy bajito de música de fondo, y lo único que dibuja siluetas son las luces que se filtran de la calle a través de la infidencia del balcón.
Ah, y el teléfono que suena y corta. Suena un par de veces y corta. Así desde hace un rato.
Y mientras avanza la noche, lo único que tengo claro en la vida es que no pienso atender.
