La soledad del chat
Me desperté a las cinco y algo de la matina y preguntame a qué.
Hace unos años, en plena efervescencia del cable, hubiera prendido la tele a ver alguito hasta dormirme. En estos días vengo a buscar el sueño a la computadora.
De modo que me puse a pavear y sin fijarme en las rutas que seguía terminé en medio de un chat.
Estaba vacío, así que me quedé.
No sé, la soledad del chat tiene un encanto muy propio, algo que por ahí resulta inexplicable, pero que a mí me hace bien. Me siento como la futura anfitriona de alguien que caiga a visitarme; qué sé yo.
Al rato nomás entró una chica. O por lo menos era chica en el nick: Solita.
No hablamos mucho, fue más o menos algo así:
Aurora_Perotti: Hola, cómo andás?
Solita: Y, estoy acá en medio de la Pampa...
Aurora_Perotti: ???
Solita: Sí, el ómnibus paró en la terminal 15 minutos y yo me metí en un cyber.
Aurora_Perotti: En medio de la Pampa?
Solita: Sí, me tomé el primer micro que salía de mi pueblo. Y acá estoy.
Aurora_Perotti: ...
Solita: Sí.
Aurora_Perotti: Cuántos años tenés, Solita?
Solita: 19.
Aurora_Perotti: Tus papis saben que estás ahí en el medio de la Pampa?
Solita: No, nadie sabe.
Aurora_Perotti: ...
Solita: Se va el ómnibus y necesito pedirte algo.
Aurora_Perotti: Qué cosa, decime
Solita: Dame un nombre de varón y uno de nena
Aurora_Perotti: ...
Solita: Rápido que se me va el ómnibus.
Aurora_Perotti: Rómulo...
Aurora_Perotti: ... y Luisa. Como mi abuela.
Solita: Gracias Aurora!.
Aurora_Perotti: Antes que te vayas, para cuándo esperás?
Solita: ...
Aurora_Perotti:...
Solita: Seis meses, más o menos. Chau, gracias!!!
Aurora_Perotti: Cuidate!
Si hasta me pareció sentir la bocina del ómnibus dando el último aviso.
Y no, no me pude volver a dormir. Y no creo que esta noche pueda.
