Donde todos han descarrilado
Estos son esos días en que tengo la sensación de que no importa lo que haga, al final termino haciendo todo mal. Y que aún cuando estoy metida en el medio de una equivocación, no hay forma de volverla atrás.
Me veo como desde afuera; asisto atada de manos a otra Romu que se mueve en una película repetida, que ya sé cómo va a terminar. Y me desespero por gritarle como en las telenovelas "¡No, boluda! ¡Por ahí no!
En estos días me agarra por alternar la bronca con la tristeza. Bronca por no poder evitar la tristeza, y tristeza no sé por qué.
En estos días desensillo y paro. Me saco los zapatos del alma, me pongo unas chinelas cómodas y me cuelgo adentro el cartelito de los hoteles; ese que dice "No molestar".
Como soy una tonta vieja, ya sé que después que llueve para. Pero en medio de la tormenta me siento como un techo de cartón.
Son días en los que me callo o hablo poco. Y ni siquiera en silencio me puedo soportar.
Y siento que voy a reencarnar en polilla o cucaracha. Y estos días van a ser una máquina de flit.
